Los caleños, una raza de gente solidaria

Los caleños, una raza de gente solidaria

Por Jeison Aristizábal*

En esta corta columna quiero contarles cómo a través de 16 años he sido testigo de esa solidaridad de los caleños, que llega al extremo. Empiezo recordándoles que esta ciudad es tan generosa, que yo siendo un joven de 17 años conocí la necesidad de un niño que requería una silla de ruedas y lo único que se me vino a la cabeza fue decirle a un periódico que me dejara publicar dos renglones para pedir como servicio social que alguien donara la silla para este niño.

Cerca de 500 niños son atendidos en Asodisvalle, fundación que creó Jeison Aristizábal para atender a los menores en condiciones de discapacidad y que residen en el distrito de Aguablanca, oriente de Cali.

Realmente me impactó la solidaridad de la gente caleña; en pocas horas había llegado a la puerta de mi casa la silla de ruedas, que mitigaría la tristeza y los años de soledad del pequeño Eliécer Mosquera, quien con una sonrisa me dijo “gracias”.

A partir de allí la misma persona que donó la silla me llamaba al final de cada mes a preguntarme si requería alguna más; ya he perdido la cuenta de cuántas sillas de ruedas hemos entregado en estos años gracias a la solidaridad de los caleños. Pero si les puedo contar muchas historias de vidas sin límites para mostrar sus gestos de solidaridad con nuestra gran obra social.

Quiero dedicar estas líneas a niños que me han dado lecciones de lo que significa ayudar. Por ejemplo, todos los niños cuando realizan una fiesta esperan sus regalos, sin embargo he conocido pequeños de 7 a 10 años que han cambiado sus regalos de cumpleaños o primera comunión por sobres de dinero para poder comprar sillas de ruedas o computadores para los niños con discapacidad del distrito de Aguablanca. Esta es una lección de vida, y cuando a los niños se les fundamenta el espíritu de solidaridad, estamos realizando un cambio generacional en valores.

Como no recordar aquel pequeño que un día realizó una rifa para comprase un celular novedoso, pero al conocer las historias de vida de los niños con discapacidad y que ellos pueden aprender a través de un computador, tomó la decisión de no adquirir el celular y, más bien, destinar todo el dinero reunido para comprar un computador para que los niños de Asodisvalle pudieran practicar en él.

A diario, los habitantes de Cali protagonizan pequeños y grandes actos de amor para ayudar al otro.

En esta labor de la fundación, día a día nos sorprendemos de la capacidad que tiene los caleños para enseñarnos el valor de la solidaridad; como no reconocer la grandeza de la generosidad, cuando una mujer con una enfermedad terminal pide a la familia que el día que falleciera no compraran flores y que todo ese dinero fuese donado para los niños en situación de discapacidad de Asodisvalle.

Como no confiar en la providencia divina con el gran corazón solidario de nuestra gente, cuando en una oportunidad los techos de la fundación deteriorados, nos urgía empezar la reparación y construcción del segundo piso para evitar el riesgo que representaba para los niños y no teníamos el dinero para eliminar el riego; a partir de este suceso, en la cuenta del banco todo los días aparecía dinero como un milagro de Dios.

Luego nos enterábamos que una pareja para su matrimonio, en su tarjeta de invitación decía, los regalos “por favor consignarlos en la cuenta de la Fundación Asodisvalle para los niños en situación de discapacidad, y no solo ellos contribuyeron a salir de esta de dificultad, todos los solidarios de Cali un día emprendieron una teletón y en los días siguientes llegaban con materiales para la reconstrucción del área afectada, para dar tranquilidad y alegría a los niños del Distrito.

Cómo desconocer que es Cali una ciudad solidaria, que el mayor afecto de amor es la solidaridad, es la esencia de ayudar a quien lo necesita, gente linda que le duele el dolor humano, que desde los detalles más simples demuestran comprensión, tolerancia, respeto y amor, que desde lo poco que tienen son unos apasionados de la solidaridad.

Jeison Aristizabal, fundaador de Asodisvalle, obtuvo el premio del Héroe CNN en el 2016.

Cali, ciudad de gente excesivamente hermosa, con valores de solidaridad que demuestran el inmenso espíritu bondadoso y de servicio a los demás, valles donde se elevan grandes rascacielos, pero también se elevan muy alto la solidaridad con sentimientos y la vocación de ayudar a los demás sin esperar recibir algo a cambio.

Ciudad reconocida como la sucursal del cielo por su alegría y ser cuna de la salsa, un ritmo que la identifica, pero hoy eres reconocida por llevar en tu seno el Héroe CNN, como el ser del mensaje “sí se puede”, el de la solidaridad más auténtica, Jeison el niño que rompe barreras de la discapacidad y muestra al mundo que para ayudar solo se necesita compromiso y amor; como la solidaridad de la gente buena, un día impulsa un proyecto que empieza desde la escasez, sin tener nada, ni poder, ni dinero, con una iniciativa de conseguir sillas de ruedas para los niños con discapacidad del distrito de Aguablanca y de esta manera muchas sillas de ruedas cambiaron la historia de vida de muchos niños.

Es imposible definir en una palabra lo que es solidaridad, las acciones hablan por sí solas; hoy solo podemos contar estas historias que demuestran como los caleños al ver la necesidad del otro, se movilizan y el papel de liderazgo que hoy requiere nuestra región, es aprender impulsar a nuestra gente en un fin común, en un propósito de unirnos para construir seres humanos con muchos valores de comunidad, de ciudad, donde todos hagamos país.

Hoy CNN a nivel mundial reconoce la solidaridad de Jeison y su labor social, pero quiero resaltar que detrás de este héroe hay mucho héroes invisibles como: Mónica, Carlos, Pablo, Alfredo, Juan… en fin son muchos más que no alcanzaríamos a nombrarlos, grandes seres humanos que impulsan y ayudan desde los valores fundamentales de la solidaridad; es que como dice el mensaje, “quien no vive para servir, no sirve para vivir”.

 

*Jeison Aristizábal

Joven caleño de 33 años y que nació con parálisis cerebral. Es estudiante de Derecho de la Universidad Santiago de Cali y fue condecorado con la Cruz de Caballero por el Congreso de la República por ser ejemplo de solidaridad y superación.

Nada en su vida ha sido obstáculo y guiado por la vocación de servir empezó un día recogiendo sillas de ruedas para niños en condición de discapacidad y ahora es el cerebro de la fundación Asodisvalle, donde atiende gratuitamente a más de 400 niños discapacitados en el distrito de Aguablanca.

Esa historia de vida y esa entrega le merecieron a Jeison Aristizábal quedarse con el premio del Héroe CNN en el año 2016.