Cali, una ciudad que camina hacia la inclusión

Cali, una ciudad que camina hacia la inclusión

Por padre Venanzio Mwangi Munyiri, IMC*

Hoy, como ayer, nos obsesionan los temas de inclusión y exclusión en sectores que la sociedad no logra comprender. Para ellos hay innumerables discursos, investigaciones, foros, publicaciones y hasta denuncias ante las autoridades competentes. Se busca construir “una sociedad otra” donde todos y todas vivamos en igualdad de condiciones y con dignidad.

Mientras este siga siendo el ideal, debemos ahondar más en acciones concretas a favor de la inclusión y vencer el actual silenciamiento de pequeños esfuerzos. Iniciativas muy pequeñas dan testimonio efectivo de procesos de inclusión; no tanto desde la narrativa sino desde acciones concretas que hacen de nuestra ciudad-región un laboratorio para la “inclusión dignificadora”.

Centenares de personas suelen marchar por las principales calles de la capital del Valle del Cauca para conmemorar el Día Internacional del Orgullo Gay.

Hablar de la inclusión supone reconocer la exclusión de sujetos concretos y de sus realidades. Si no, todo proceso de inclusión carecería de sentido. En Santiago de Cali, como ciudad- región y al igual que otras partes del país, caben entre los excluidos los pueblos afro, indígenas, campesinos, las mujeres, los desplazados, las víctimas del conflicto armado, la población LGBTI, etc. Esos son solo algunos de los otros sectores que desbordan las pretensiones de la Constitución del 91 y las leyes subsiguientes. En ellas Colombia parecía estarse abriendo a la diversidad.

La Iglesia Católica en Cali se siente interpelada a unirse a los demás sectores de la sociedad para defender la dignidad humana; en especial desde la propia familia. Procura que la inclusión pase de lo simbólico a la participación plena de ciudadanos y ciudadanas. Muchos movimientos y organizaciones en Cali trabajan por los grupos étnicos y de forma específica con la población afrodescendiente. Entre ellos hay movimientos feministas, instituciones etnoeducadoras, consejos comunitarios, fundaciones y muchas más que sueñan día y noche con hacer de Cali una ciudad diversa.

Todas sus apuestas toman como base la pregunta por el otro, en clave de reconocimiento e inclusión; no como tarea de unos pocos, sino de toda la sociedad caleña. La Iglesia Católica hace un proceso concreto de inclusión en medio de los afro de la ciudad. Procura, dentro de sus compromisos pastorales, promover integralmente al Pueblo Afrocaleño para que este, desde su identidad cultural, viva el proyecto del Reino de Dios y lo comparta con toda la humanidad. No se trata de una acción aislada, local y nada más, sino que es todo un proceso articulado a acciones similares en otras partes del país y del continente.

La Fiesta del Sol suele convocar a representantes de las comunidades indígenas asentadas en Cali y sus alrededores.

No se trata de una estrategia para atraer negros y negras a la Iglesia Católica, sino una preocupación auténtica por su historia y sus condiciones actuales, en la Iglesia y en la sociedad. Se privilegia el encuentro con el afro, como sujeto que emerge con fuerza propia y en búsqueda de horizontes que respondan a sus desafíos existenciales y sus aspiraciones en diferentes dimensiones de su vida.

Fruto de este encuentro surgieron, desde los años 90, propuestas innumerables que permiten a cientos de hombres y mujeres hacer de lo afro su “proyecto de vida”. Muchos lo hacen independiente de sus lugares de origen o el color de su piel. La Pastoral Afro es más que una mera apuesta por la inclusión, hoy se define como un “instrumento de inclusión”.

La Arquidiócesis de Cali, para lograr esta misión, ha destinado una infraestructura física para este fin, el Centro de Pastoral y Espiritualidad Afrocolombiana de la Arquidiócesis de Cali. En él se atienden de forma concreta distintas tareas dirigidas a esta población en su camino hacia la inclusión. Entre ellas están:

La Iglesia Católica, desde la Pastoral Afro, realiza diversos eventos en Cali para incentivar la integración de las comunidades negras con el resto de la sociedad.

Todo lo anterior se dirige a toda la población, independiente de credo, lugar de origen o cualquier diversidad. Sin embargo, estas acciones no exoneran a la Iglesia de su tarea específica de anunciar la Buena Nueva.

Actuemos como Iglesia o no, ya no hay forma de ignorar el tema afro o hacer caso omiso, como en tiempos anteriores. Tampoco se trata de la mera inclusión estadística o representatividad política. Está en juego un ejercicio permanente de madurez intelectual, espiritual, socio-económica y política en contextos de interculturalidad.

El devenir afro deja de ser un asunto solo de los negros y se convierte en eje determinante de la ciudad-región-nación-Iglesia, hoy y mañana. Igual que los demás marginados, pensamos a los afro como habitantes del futuro. Por eso, hasta que la inclusión no se vuelva una apuesta por la transformación de actitudes, tendencias y políticas ciudadanas, será muy difícil cerrar las brechas y hacer de Santiago de Cali una ciudad verdaderamente incluyente. Invitamos a esta tarea no solo para el pueblo afro, sino para todos los sectores de la sociedad.

 

* Padre Venanzio Mwangi Munyiri, IMC

Edad: 39 años.
Nació en: Kenya. Cargo actual: delegado Arquidiocesano para la Pastoral Afro- Cali.
Otros cargos: coordinador Secretariado de la Pastoral Afroamericana y Caribeña.
Docente Universidad Católica Lumen Gentium Cali.
Quince años de experiencia en Colombia.
Estudios: Licenciado en Filosofía de la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma; en Ciencias Religiosas de la Consolata Institute of Philosophy- Nairobi, Kenya, y en Teología de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.
Magister en Educación y Desarrollo Humano de la Universidad San Buenaventura de Cali).