Cali Se Ve solidaria: ‘Yo emprendo mi pasión’, el proyecto que impulsa los sueños de los niños de Aguablanca

Cali Se Ve solidaria: ‘Yo emprendo mi pasión’, el proyecto que impulsa los sueños de los niños de Aguablanca

Con mucha propiedad y sin titubear, Mariana, una niña de 11 años del barrio Petecuy, sube a la tarima y toma el micrófono con las dos manos para contarle a sus demás compañeros qué significa la palabra “líder”.

“Es alguien que lucha por alcanzar sus metas. Lo reconocen porque quiere cambiar el mundo y así ser alguien productivo en la sociedad. Es alguien que no se deja llevar por las opiniones de los demás, sino que es muy original”, explica de forma histriónica esta pequeña que no siente miedo al hablar ante decenas de personas que la observan con detenimiento.

Presenciar esta escena enamora a los creadores del proyecto ‘Yo emprendo mi pasión’, el cual busca formar a estudiantes de barrios vulnerables de Cali, como Pizamos, Manuela Beltrán, San Luis, Petecuy y Nueva Base, para que adquieran habilidades de liderazgo, comanden su proyecto de vida y así se conviertan en actores activos que aportan en sus comunidades.

Es así como cada ocho días, 100 niños que cursan sexto, séptimo y octavo de seis diferentes colegios se dan cita en la Corporación Educativa Antonio Maceo, en el barrio la Nueva Base, para participar en los talleres que prepara el equipo ‘Yo emprendo mi pasión’.

El grupo de trabajo lo conforman Sebastián Ruiz, María del Mar García, Iván Montealegre, Paola Vargas, Mauricio García y Duván Caicedo, seis profesionales que llevan cuatro años trabajando con el modelo educativo ‘Motor Up’, el cual busca, en palabras de sus fundadores, “integrar el potencial de la persona con el desarrollo de sus actitudes y habilidades”.

Empoderar a los niños para que adquieran habilidades de liderazgo es uno de los objetivos del programa ‘Yo emprendo mi pasión’. Foto especial para El País.

“Nuestro propósito en estos talleres prácticos es que los niños identifiquen cuáles son sus fortalezas, cuáles son los rasgos que caracterizan su personalidad para que así tengan mayor claridad sobre sus intereses y pasiones. También nos interesa brindarles herramientas para que sean los líderes de su propia vida y emprendan proyectos que los conduzcan a alcanzar sus sueños”, dice Sebastián Ruiz, uno de las seis jóvenes que se idearon este proyecto que empezó en junio de este año y que hoy, un mes y medio después, ya muestra grandes resultados en la actitud y pensamiento de los niños.

Cuando a Juan Sebastián le preguntan “¿Quién eres tú?” frente a un auditorio de 50 personas, él responde lo siguiente: “Soy un ser humano con sueños, metas y deseos. Quiero enorgullecer a mi familia y ser alguien en la vida”. Este tipo de respuestas son las que motivan al equipo de formadores que integran el proyecto ‘Yo emprendo mi pasión’. Es así como confirman que empoderar a los niños y jóvenes es vital para que la historia de sus vidas sea diferente.

Por otro lado, Sebastián cuenta que cuando los niños pasan de octavo a noveno es cuando hay mayor deserción académica, razón por la que hay que apoyarlos para que no se pierdan por caminos donde las malas tentaciones abundan. “En esta etapa están pasando de la preadolescencia a la adolescencia, están enfrentándose a muchos cambios y todos los días están expuestos a las drogas, al alcohol y al pandillismo. Entonces, si un niño tiene un carácter más forjado podrá tener más consciencia de las decisiones y así tener las riendas de su destino”.

Durante la última etapa del programa ‘Yo emprendo mi pasión’ se busca que los niños le expongan sus proyectos de vida a empresarios de la ciudad para que los apadrinen, inviertan en ellos y les digan “Yo creo en tus sueños, en tu potencial y por eso te voy a apoyar en este camino”.

A largo plazo, “la idea es que estos 100 niños que están potenciando sus habilidades de liderazgo y configurando sus proyectos de vida, planteen ideas de emprendimiento y, si lo desean, se integren a nuestro equipo de formadores para que repliquen este modelo en otras instituciones de la ciudad e incluso del país”, concluye Sebastián.